“Que me afecta a mi”, “Que te afecta a vos”, “Que produce cáncer” “Que es una moda”. Temas controversiales si los hay, temas políticos si los hay, temas económicos, sociales y ambientalistas si los hay. Producto de inacabables debates entre politólogos y médicos, empresarios y ambientalistas, se sancionó la semana pasada, de una vez por todas, la Ley Antitabaco en nuestra provincia.
Pensaba que un día iba a despertar y sentirme más limpio, salir a la calle y ver sol en vez de nubes, sentir que las chimeneas humanas ya no eran parte de este lugar. Ese día llegó, o al menos en gran medida.
La ley 13.894, que regula “el consumo, la comercialización, la publicidad, el patrocinio, la distribución y entrega de tabaco y/o sus derivados en todo el ámbito de la Provincia de Buenos Aires”, se sancionó el 2 de Junio de 2011 y tiene como finalidad reducir la cantidad de muertes originadas por este producto en nuestro país, que se deduce, son 40.000 por año.
Por suerte hoy las cenizas son del volcán Puyehue. Estamos aprendiendo a respetar los procesos naturales. Dándonos cuenta que fumar no es ni normal ni bueno, que fue una moda en los 60´y ya dejó de serlo. Se esfumó. Se ex fumó. Estamos dejando de erupcionar, al menos de a poco. Y entendiendo que para humo, sobra con las fábricas y con los autos, que además, también cambiarán y para mejor. Somos fuertes. Tenemos voluntad. Y así como creamos un vicio, podemos hacerlo desaparecer también.
Estamos aprendiendo a respetar los procesos naturales… Estamos dejando de erupcionar, al menos de a poco.
Es que sí, hoy este acto de intoxicación no sólo es visto como un descuido hacia uno mismo, sino también como una desconsideración hacia los demás. Ya no basta con no fumar y ni siquiera con no molestar; ahora se trata de no enfermar.
El punto de inflexión se dio a comienzos del siglo corriente cuando surgió el concepto de fumador pasivo. Esta suerte de descubrimiento, que sostiene que son afectados también quienes inhalan el humo de un tercero que fuma, desencadenó a su vez la revisión de un concepto ya existente: “asunto público”.
Probablemente, el planteo sobre un posible perjuicio en un no fumador tenga su génesis antes del año 2000, pero la importancia de ciertos factores político-económicos exigían mantenerlo encubierto.
Lo cierto es que, más allá de las suposiciones, la Ley Antitabaco existe desde la década de las privatizaciones. Esta había sido aprobada por el Congreso en 1992, tras la iniciativa del radical Aldo Neri, pero fue luego vetada por el presidente de aquél entonces, Carlos Saúl Menem, quien argumentó que la medida “perjudicaría la economía de las provincias tabacaleras”.
Entra en juego ahora una serie de derechos a respetar y de comportamientos a modificar. Hoy la ley vino para quedarse. Terminó el famoso cowboy de las publicidades que fuma en la montaña o que tiene aire para tocar la armónica. Terminó. La sociedad dijo “basta”. Dijimos “basta”. Dije “basta”. No existe más el “¿te molesta si fumo?” en espacios públicos cerrados como tampoco la designación de sectores libres de humo. Prender un cigarrillo en dichos lugares está ahora prohibido. Prohibido. Prohibido al igual que su publicidad.
Y como es propio del carácter cíclico de los medios, tanto la televisión como la radio y los diarios, volvieron una y otra vez sobre este tema, saturando a receptores e imponiéndonos que el reconocimiento que otorgaba el cigarrillo ahora se consigue de otra forma… dejándolo.
Tabacaleras en picada
-Hey John
-¿Qué pasa George?
-¿No tienes un cigarrillo para mi?
-Oh sí, creo que tengo uno para ti. Son los nuevos Marlboro
Nadie hubiese previsto un futuro incierto para marcas como Marlboro, cuyos comerciales eran actuados, en los años 60, por los integrantes de The Beatles, incluso cuando estos habían sido recientemente designados miembros de la Orden del Imperio Británico por Isable II, en 1965.
Cincuenta años más tarde, su antiguo slogan “Rockeamos el pasado, rockeemos el futuro” parece no haber acompañado a la marca lo suficiente.

